ACAMI

Con apoyo de la OPS, Argentina avanza en la estrategia para ampliar el acceso a medicamentos

Equipos técnicos del Ministerio de Salud de la Nación y representantes de la Organización Panamericana de la Salud, se reunieron para articular ejes de trabajo conjunto en materia de medicamentos y tecnología médica.

El Ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, encabezó hoy el encuentro de alto nivel técnico que desde ayer mantienen equipos de la cartera sanitaria nacional y representantes de  la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para la región, con el objetivo de avanzar mancomunadamente en la estrategia de ampliación del acceso a medicamentos de bajo costo y establecer nuevos criterios para las coberturas de tecnología médica, uno de los principales ejes de la gestión.

“Dos de los grandes objetivos del ministerio tienen que ver con ampliar el acceso a medicamentos a partir de la reducción del precio y el mejoramiento de las condiciones de cobertura de las tecnologías médicas, en relación a criterios más objetivos, más explícitos y más transparentes”, definió Rubinstein.

El funcionario destacó en ese sentido que “OPS es una institución con muchísima experiencia y experticia y esta es una reunión de trabajo con el equipo técnico de la agencia y los equipos técnicos del ministerio, de la ANMAT y de las distintas reparticiones que trabajan en estos temas, para consensuar las estrategias para mejorar esos objetivos”, dijo tras referir que el encuentro sirvió también para analizar los lineamientos vinculados al registro, habilitación y fiscalización de medicamentos.

Del encuentro, que se desarrolla desde ayer en la sede del ministerio, participaron por el Ministerio de Salud de la Nación además de Rubinstein, la jefa de Gabinete, Analía López, secretario de Coberturas y Recursos de Salud, Luis Giménez, la subsecretaria de Programación Técnica y Logística, Maissa Havela y el director nacional de Medicamentos y Tecnología Sanitaria, Leandro De la Mota. Así como los titulares de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), Alberto Chiale y de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos G. Malbrán” (ANLIS), Claudia Perandones.

En tanto, por la OPS, estuvieron presentes los técnicos Analía Porras, Mariluz Pombo, Camilo Cid y Alexandre Lemgruber, así como la representante en Argentina, Maureen Birminghan.

Porras consideró que “estamos muy entusiasmados desde la OPS por la oportunidad de que Argentina retome el tema del diseño e implementación de una política integral de medicamentos y otras tecnologías sanitarias”, y enfatizó las características positivas que reúne el país en la materia.

“Argentina tiene muchas capacidades instaladas en cuanto a medicamentos, de alta producción, buena calidad; un órgano de regulación de referencia que es el ANMAT y varios programas que permiten el acceso a medicamentos por parte de la población, además de los programas sociales y otros componentes del sistema de salud”, indicó.

La técnica manifestó que “queremos acompañar al ministerio en la idea de integrar esa política en una línea efectiva para el día de hoy pero también más a largo plazo para permitir el acceso a medicamentos de buena calidad”.

Entre los temas tratados se cuentan el acceso a medicamentos y otras tecnologías sanitarias esenciales y su relación con los esquemas de financiamiento de salud del ámbito nacional y provincial; Eficiencia en la inversión de medicamentos y otras tecnologías sanitarias: Opciones para reducir los gastos en la compra de medicamentos; y especialmente el rol que ocupará la Agencia Nacional de Tecnología Médica (AGNET), cuyo proyecto de ley se encuentra hoy en tratamiento legislativo.

“Estamos esperando que se concrete por el rol que cumplirá en la valoración de cuáles son los medicamentos más costo efectivos”, evaluó Porras quien sostuvo que “cuáles tienen la mayor efectividad, calidad e impacto clínico con el valor agregado del sistema de salud es un elemento importante que Argentina no estaba teniendo por falta de una agencia como ésta”.

Durante la segunda jornada, participaron además representantes de las provincias, de la medicina prepaga, Pami, Incluir Salud y de las obras sociales nacionales y provinciales.

19-07-18 Rubinstein y OPS medicamentos

19-07-18 Rubinstein y OPS medicamentos 1

Un emporio farmacéutico argentino

Roemmers, el segundo mayor fabricante latinoamericano de medicamentos, reestructura su negocio en la región

Una farmacia en el barrio de Recoleta de Buenos Aires.
Una farmacia en el barrio de Recoleta de Buenos Aires. Silvina Frydlewsky

Cinco de los 10 medicamentos más vendidos en Argentina se fabrican en las plantas de Laboratorios Roemmers, asegura este grupo en su web. Fundada hace casi un siglo por Alberto Roemmers, un inmigrante alemán de Renania, la empresa familiar encabeza un mercado de 7.500 millones de dólares, en el que los fabricantes argentinos tienen un 64% de participación en las ventas de las farmacias. Pero eso es solo una parte del negocio. Con plantas en México, Brasil, Colombia y Venezuela, el laboratorio es, por facturación, el segundo mayor de origen latinoamericano dentro de la industria regional, según la consultora IQVIA (ex IMS). Lo supera la brasileña EMS que, sin ser una multinacional, le basta centrarse en el gigantesco mercado interno y en las exportaciones para ganar.

Roemmers comenzó la expansión internacional en los años 60 y se mantiene como uno de los grandes de la región a pesar de haberse desprendido de las firmas que operan con su nombre en América Latina. En abril, Alberto Roemmers, hijo del fundador y una de las ocho mayores fortunas argentinas, según Forbes, vendió su participación del 50% en Mega Pharma, un laboratorio con sede en Uruguay que concentra las operaciones de la marca Roemmers fuera de Argentina. La transacción, de más de 1.000 millones de dólares, según la web Pharma Biz, cierra una reestructuración que realizó la empresa hace más de 15 años.

En 2002, el consorcio de Argentina vendió una parte importante de sus empresas en el extranjero a la firma uruguaya, también fundada por la familia Roemmers junto a otros socios. El grupo bonaerense, sin embargo, conservó empresas clave en Brasil y México, y su negocio internacional despegó con otras marcas en paralelo a sus antiguas filiales.

Con la salida de Mega Pharma, Roemmers centró su actividad fuera de Argentina en la brasileña Farmoquímica y, sobre todo, en los laboratorios que operan bajo el sello de Siegfried en varios países latinoamericanos. Por el momento, se da la paradoja de que las filiales del grupo compiten con su propia marca en la región. En 1994 Roemmers compró una de las 15 empresas más importantes de la industria farmacéutica mexicana: Siegfried Rhein, entonces subsidiaria de un grupo suizo. Siegfried tiene operaciones en la mayoría de los países de América Latina, con la producción centrada en México y Colombia.

En Argentina, su mayor mercado, Laboratorios Roemmers tiene cinco plantas distribuidas entre la capital y el Gran Buenos Aires. En 2016 facturó 247 millones de dólares, según datos de la revista Mercado. Allí produce una amplia gama de fármacos y es fuerte en las líneas de cardiología, pediatría, clínica médica, geriatría y cirugía. La fábrica de medicamentos por sí sola tiene una capacidad de producción de 85 millones de unidades por año. A su vez, el grupo es dueño de los laboratorios argentinos Investi, Poen y Gramon-Millet y tiene el 44% de las acciones de Gador, uno de los tres más grandes del país.

La reciente salida de Mega Pharma fue una operación importante para el sector pero no fue el tema por el que Roemmers acaparó la atención de la prensa en los últimos meses. En febrero, Alejandro Roemmers celebró su cumpleaños número 60 en Marruecos con una fiesta para 600 invitados que costó seis millones de dólares, según la prensa local, e incluyó una actuación en vivo del cantante Ricky Martin. Era un asunto privado, pero llegó a los editoriales de los periódicos porque se produjo justo cuando la industria  farmacéutica, cuestionada por el aumento de precios, se preparaba para negociar los contratos con las mutuas sanitarias.

El comprador más importante de los laboratorias es con diferencia el Pami (Programa de Asistencia Médica Integral), la mutua de unos cinco millones de jubilados. Representa el 40% del mercado farmacéutico argentino, pero históricamente ha tenido un escaso control del Gobierno de su convenio con la industria y en ocasiones ha pagado precios más altos que otros compradores institucionales de menor tamaño, aún siendo un organismo deficitario.

Preocupado por esos números rojos, el Gobierno de Mauricio Macri impulsó diferentes estrategias para controlar el gasto del sistema, como las licitaciones y las compras centralizadas de las distintas instituciones. En línea con la nueva política, el acuerdo firmado por el Pami en marzo estableció una reducción de precios y un techo para los futuros aumentos. Significó un ahorro de unos 170 millones de euros para la entidad y una mala noticia para los ingresos de las compañías.

Auge del sector

En los últimos dos años los medicamentos se encarecieron mucho en Argentina, después de que el Gobierno eliminara los controles de precios que rigieron durante los Gobiernos de Cristina Kirchner (2007-2015). “Durante el kirchnerismo los precios de los medicamentos aumentaban menos que el nivel general de la economía, pero después del cambio de Gobierno ocurrió lo contrario”, afirma Mariángel Ghilardi, analista de la consultora Ecolatina. Con el impulso del consumo, sin embargo, el sector creció a una tasa media anual del 6,2% entre 2005 y 2015.

El director para América Latina de IQVIA, Juan Manuel Santa María, afirma que la estrategia de las empresas para eludir el intervencionismo de esos años fue el lanzamiento acelerado de nuevos fármacos. “Como el objetivo del Ejecutivo solo era que no se disparara el IPC (índice de precios al consumo), las empresas sacaban nuevos productos que no afectaban de inmediato al cálculo de la inflación”, explica Santa María. “Las compañías ponían un precio alto de lanzamiento que les asegurara un colchón en los años siguientes y compensara la caída de la rentabilidad de las enseñas más maduras”. Hubo innovaciones terapéuticas genuinas, pero también simples variaciones de los envases y presentaciones de los medicamentos ya existentes que los hacían parecer nuevos.

Frente al Consejo Consultivo de la OMS, Vizzotti renovó en Ginebra el compromiso de Argentina con el acceso global y equitativo a la salud

En su rol de vicepresidenta del Consejo Ejecutivo, la ministra se refirió a la Región de las Américas como “una de las más golpeadas por la pandemia, con enorme impacto sanitario, económico, social y hasta político, que se suma a las inequidades y a los desafíos estructurales previos a esta crisis global”.

La ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, participó en Ginebra de la jornada inaugural de la 150° reunión del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la cual destacó la relevancia de fortalecer la producción local y regional de productos y tecnologías sanitarias para evitar inequidades en el acceso a medicamentos, vacunas e insumos esenciales durante emergencias sanitarias.

“Sabemos que la emergencia generada por la pandemia ha golpeado aún más a los grupos que ya se encontraban en situación de vulnerabilidad, convirtiendo desigualdades estructurales en brechas de acceso a los derechos económicos, sociales y sanitarios”, indicó la ministra en el acto de apertura.

Tras brindar detalles del avance del Plan Estratégico de Vacunación contra la COVID-19 que impulsa el Gobierno nacional, el cual alcanzó ya al 90,7% de la población mayor de 3 años con esquema de vacunación iniciado y al 78,6% con esquema completo, la ministra se refirió al trabajo de fortalecimiento y expansión de la producción local y regional de vacunas.

Así, mencionó la participación de nuestro país en las cadenas de producción de AstraZeneca y Sputnik V, como así también en proyectos de producción nacional de cuatro vacunas candidatas que se encuentran en fase de investigación clínica. “Esto no hubiera sido posible sin la colaboración del sistema científico argentino y el sector productivo nacional”, reconoció, y añadió que “nos enorgullece haber sido seleccionados por OPS/OMS, junto con Brasil, para la creación de dos centros de desarrollo y producción de vacunas con tecnología de ARNm, un paso más hacia la equidad en el acceso en la Región de las Américas”.

Vizzotti compartió además experiencias del liderazgo argentino en la reducción de brechas en el acceso a bienes esenciales en la región. “Inspirada en los principios de equidad, cooperación y solidaridad, Argentina inició un proceso de donación de vacunas, habiendo distribuido a la fecha más de 5 millones de dosis a países de América Latina y el Caribe, Asia y África”, puntualizó y agregó que “hasta que no accedan a la vacunación todos los países del mundo, no daremos vuelta la página de esta crisis humanitaria sin precedentes en este siglo”.

En este marco, explicó que nuestro país priorizó “una estrategia progresiva, guiada en la primacía de los cuidados, el abordaje con anclaje comunitario basado en la evidencia científica y la permanente búsqueda de consenso federal en nuestras acciones”. Así, la ministra indicó que ante el alarmante aumento de los padecimientos de salud mental a partir del impacto de la pandemia en el mundo, Argentina inició un abordaje transversal, intersectorial y comunitario “que no sólo reforzó mecanismos de coordinación de salud mental y apoyo psicosocial en emergencias, promovió la capacitación y actualizó y diseñó protocolos, sino que además incorporó por primera vez medicamentos para la atención en salud mental en el Botiquín Remediar, la principal estrategia para el acceso a medicamentos esenciales que distribuye el Estado nacional de forma gratuita”.

En línea con lo expuesto, Vizzotti comunicó que nuestro país presentó, junto a Brasil y Sudáfrica, un proyecto de decisión para extender hasta 2030 la aplicación de la Estrategia Mundial y Plan de Acción sobre Salud Pública, Innovación y Propiedad Intelectual. “Reafirmamos nuestro compromiso para continuar trabajando a nivel regional y global en aquellos desafíos sanitarios que requieren el esfuerzo mancomunado de la comunidad internacional”, finalizó.

|Fuente: www.www.argentina.gob.ar

La CGT insistirá ante Alberto Fernández en soluciones para la crisis de las obras sociales y pedirá designar al nuevo superintendente de Servicios de Salud

Compartirán un almuerzo este jueves en la Quinta de Olivos. La central obrera teme que un kirchnerista reemplace al fallecido Eugenio Zanarini. Los sindicalistas exigirán la reanudación del IFE y del ATP, aunque hay dudas porque el reclamo se utiliza para desgastar al ministro Guzmán

Alberto Fernández y la CGT en Olivos, en el último encuentro que mantuvieron, el 18 de diciembre pasadoAlberto Fernández y la CGT en Olivos, en el último encuentro que mantuvieron, el 18 de diciembre pasado

La Confederación General del Trabajo (CGT) almorzará este jueves con Alberto Fernández en la Quinta de Olivos y tiene un menú de reclamos para poner sobre la mesa, aunque hay uno que se destaca por su urgencia: volverá a pedirle auxilio financiero para las obras sociales, cuya crisis se agrava por una combinación explosiva de gastos en alza, un déficit mensual que crece y problemas de financiamiento que no se solucionan.

Hay un tema más que surgirá durante el reencuentro entre la central obrera y el Presidente (la última reunión se hizo el 18 de diciembre): quién será el reemplazante del fallecido Eugenio Zanarini al frente de la Superintendencia de Servicios Sociales (SSS), un organismo clave para el sindicalismo porque administra los millonarios fondos de las obras sociales. La CGT pedirá proponer el nombre del nuevo superintendente, aunque sabe que Cristina Kirchner se opone a otorgarle ese poder, tal como lo hizo durante su gobierno.

Antes de asumir la Presidencia, Alberto Fernández se había comprometido a que designaría al frente de la Superintendencia a un candidato propuesto por la CGT. Por eso la central obrera eligió a David Aruachán, un médico cirujano vascular de 50 años, que presidía la obra social y la prepaga de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), y durante algunas horas ese nombre circuló como el nuevo presidente de la Superintendencia.

Sin embargo, según la CGT, Cristina Kirchner se opuso a que los fondos de las obras sociales fueran administrados por alguien vinculado con el sindicalismo y así se cayó el acuerdo alcanzado con el Presidente. Aruachán quedó como gerente general de la Superintentencia. Ginés González García designó como titular de la SSS a Zanarini, un experto al que conocía porque secundó en la Universidad Isalud, fundada en 1991 por el ministro que perdió su cargo por el Vacunatorio VIP.

Ginés González García y el fallecido Eugenio Zanarini
Ginés González García y el fallecido Eugenio Zanarini

La relación de la CGT con Zanarini comenzó de manera tormentosa porque los sindicalistas objetaban la “discrecionalidad” del funcionario para distribuir los fondos de las obras sociales que se destinan a los reintegros de las prestaciones de alta complejidad: a principios de 2020, por ejemplo, la cúpula cegetista se quejó ante el titular de la SSS porque del Fondo Solidario de Redistribución se repartieron $2.800 millones en marzo y $4.000 millones en abril con un criterio que privilegió a la obra social de Camioneros y relegó a las que pertenecían a sindicatos más numerosos.

Tras la protesta de la CGT, Zanarini tomó en cuenta las observaciones, distribuyó el dinero de manera equitativa y logró convertirse en el interlocutor más confiable del gremialismo dentro del Gobierno para solucionar cuestiones específicas vinculadas con los fondos de las obras sociales, aun mejor que Ginés González García. Y hacia fines del año pasado se ganó la confianza de la central obrera porque el titular de la SSS rechazó la reforma del sistema de salud que proponía el kirchnerismo duro y que implicaba una virtual apropiación del dinero que recauda el sistema sindical de salud.

La CGT teme que la enorme influencia de la Vicepresidenta en el Gobierno derive en la designación en la Superintendencia de algún kirchnerista duro. En los últimos meses trascendió que podría regresar a ese puesto Liliana Korenfeld, que fue titular de la SSS durante el gobierno de Cristina Kirchner y en cuya gestión se hacía una distribución arbitraria de los fondos de las obras sociales para disciplinar políticamente a los sindicalistas.

De todas formas, los dirigentes cegetistas insistirán ante el Presidente en la necesidad de que el Gobierno aplique medidas que alivien la desfinanciación del sistema sindical de salud, cuyo déficit continúa creciendo a un ritmo de $1.500 millones por mes. El mismo reclamo se lo hicieron al primer mandatario en los tres últimos encuentros que se realizaron el año pasado en Olivos, pero nunca se dispuso una ayuda concreta.

La CGT teme que la kirchnerista Liliana Korenfeld vuelva a la Superintendencia de Servicios de Salud
La CGT teme que la kirchnerista Liliana Korenfeld vuelva a la Superintendencia de Servicios de Salud

La central obrera propuso al Ministerio de Salud, entre otros puntos, que el Estado se haga cargo de pagar los medicamentos más caros mediante un fondo especial destinado a ese fin y también el el 100% algunos de los gastos por discapacidad, aumentar la cápita que pagan los monotributistas para acceder a la atención de la obra social y el descuento del 15% destinado al sistema de obras sociales a quienes pagan una diferencia para atenderse en una prepaga y que actualmente no aportan al Fondo Solidario de Redistribución.

Como anticipó Infobae, los números de las obras sociales son muy preocupantes: el Fondo Solidario de Redistribución (FDS), el corazón del sistema, que se nutre del aporte mensual de trabajadores y contribuciones patronales para financiar los reintegros de las prestaciones de alta complejidad y medicamentos costosos, recaudó en 2020 unos $64.000 millones, pero, en el mismo período, gastó $79.000 millones.

El déficit del FSD ascendió a más de $15.000 millones en 2020, con egresos que superan a los ingresos en un 20% (algo que se repite desde 2017), y para este año se estima que será de $20.000 millones, e incluso podría ser de $31.000 millones si el Gobierno concreta un aumento de las prestaciones por discapacidad, que tienen una alta incidencia en el gasto total (y elevaría el déficit mensual de $1.500 millones a $2.600 millones).

El mayor porcentaje de los gastos del sistema de obras sociales (casi un 37%) corresponde al pago del rubro discapacidad (rehabilitación, tratamientos, educación y transporte), que en 2020 representó unos $28.700 millones. A través del programa oficial llamado Integración se pagan las prestaciones básicas para beneficiarios con discapacidad mediante dinero que provienen del FDS.

El déficit de las obras sociales sigue creciendo al ritmo de $1.500 millones por mes en medio de la pandemia El déficit de las obras sociales sigue creciendo al ritmo de $1.500 millones por mes en medio de la pandemia

Los dirigentes gremiales alertan que el gasto en este sector estaba dirigido en 2017 a 54.086 personas y que hoy llega a 91.906. Y con un gasto real que pasó de $6.900 millones en 2017 a $28.752 millones en 2020 (lo que representa un crecimiento de más del 400%). El gasto promedio por beneficiario con discapacidad financiado desde el FSD es de 36.000 pesos (en junio 2020) y el 50% de esa cifra es para educación y transporte (unos 1200 millones de pesos por mes).

Del FDS también surge la plata para pagar los subsidios automáticos correspondientes a los programas SUMA, SANO y SUMA 65, dirigidos a financiar las prestaciones de los mayores de 65 años (unos 350.000 jubilados que no están en el PAMI) y de los monotributistas (2 millones de personas). Este rubro representa un 33% del gasto total y el año pasado ascendió a $26.200 millones.

Por otra parte, la Superintendencia de Servicios de Salud tenía una deuda en enero de 2021 de $9.150 millones en concepto de expedientes analizados y solicitudes presentadas para reintegros por tratamientos de alta complejidad a través del SUR (Sistema Único de Reintegros), que equivale a un 31% del gasto total y que alcanzó $24.190 millones en 2020. La deuda proyectada para 2021 es de $35.000 millones, considerando el atraso de solicitudes de reintegros debido a la pandemia.

La delegación de la CGT que se reunió con Alberto Fernández el 1° de diciembre pasado            La delegación de la CGT que se reunió con Alberto Fernández el 1° de diciembre pasado

Más allá de la crisis de las obras sociales, la CGT tiene previsto plantearle al Presidente que el Gobierno reanude la ayuda económica a trabajadores y empresas afectadas por la crisis derivada de la pandemia, como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), que se otorgaron durante la cuarentena obligatoria más estricta y finalizaron el 31 de diciembre.

Sin embargo, los dirigentes gremiales dudan en reiterar ese pedido porque pueden quedar atrapados sin quererlo en la dura interna del oficialismo que estalló por el aumento de las tarifas: el kirchnerismo está exigiendo que vuelva a pagarse el IFE como una forma de hostigar al ministro de Economía, Martín Guzmán, que recortó esos beneficios para permitir una baja del déficit fiscal. El propio Alberto Fernández descartó que se reanude el pago de ese subsidio: “No tengo previsto que vuelva por ahora el IFE porque la economía está funcionando”, aseguró el mes pasado.

La CGT, por otra parte, le confirmará al Presidente que busca concretar su renovación de autoridades para septiembre u octubre. Si bien Alberto Fernández siempre afirma que no quiere meterse en la interna sindical, en su mensaje por el Día del Trabajador, el sábado pasado, exhortó a los distintos sectores del gremialismo a unirse porque ese es “el modo en que se multiplica la fortaleza de los que trabajan”.

|Fuente: www.infobae.com.ar